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HISTORIA
DEL ABANICO
Por:
Dory Shakiba
¿Quién
no ha buscado automáticamente cualquier objeto a mano para
ayudar a disipar el aire caliente cuando la temperatura va en
aumento?
En los climas tropicales, antes de la llegada de las nuevas comodidades
como el aire acondicionado, los ventiladores instalados en el
techo o manuales eran imprescindibles. De hecho, el uso de abanicos
personales se menciona desde los tiempos del reinado del faraón
egipcio Tutankhamon y la China antigua, así como en fragmentos
de cerámica de la era romana encontrados en la península
ibérica. Estos primeros abanicos estaban hechos tradicionalmente
de plumas, juncos entrelazados, bambú, papel, seda y pergamino.
En el siglo XVI, los abanicos planos se utilizaban en Europa,
aunque no fue hasta el siglo XVIII, con la introducción
del abanico plisado y plegable, cuando este cómodo instrumento
se convirtió en un accesorio indispensable para las señoras
de la época.
En esta condición, se elevó a una forma de arte
tanto en cuanto a su confección como en la manera de usarlo.
Los fabricantes maestros elaboraban unas obras de arte a base
de madera, ébano, lino fino y encajes exquisitos. Los abanicos
se bordaron o pintaron con una variedad de motivos y colores para
adaptarse a todos los gustos, posiciones sociales y ocasiones,
desde el blanco virginal para las novias hasta los tonos ébano
para las viudas. Y, al igual que las flores y los colores transmitían
sus propios mensajes especiales, los abanicos, además de
ser una herramienta útil para suavizar el calor, se convirtieron
en un medio de comunicación.
Con la llegada del siglo XIX, el arte y el lenguaje del abanico
se había desarrollado en un idioma en clave usado de modo
especial entre los amantes. Las coquetas coloniales, generalmente
acompañadas por una "carabina" en todos los eventos
sociales, descubrieron que tenían literalmente en sus manos
un medio refinado y sensual para animar o disuadir a sus pretendientes,
transmitir sus emociones o fijar citas clandestinas.
Básicamente, este lenguaje intrigante proporcionó
a las señoras el método para prescindir de la etiqueta
social y tomar la iniciativa en sus relaciones. A principios del
siglo XIX, el Primer Ministro británico Disraeli los comparó
con espadas y afirmó que, a menudo, hacían más
daño - mientras que los que tenían conciencia de
su clase social podían determinar la posición social
de una mujer con una sola ojeada a través del abanico que
llevaba y la forma en que lo manejaba. Naturalmente, el clero
los censuraba como instrumentos perversos.
Aunque, en nuestros días, el lenguaje del abanico haya
caído en desuso, los abanicos personales siguen siendo
muy populares para su uso diario en muchos países y a menudo
se utilizan como elemento decorativo. Los abanicos antiguos y
de época son artículos de coleccionista y pueden
alcanzar unos precios elevados. A continuación recogemos
un breve léxico del arte y el lenguaje del abanico, ya
olvidados.
.
|
El
Lenguaje y Arte Perdidos del Abanico |
| Tocando
la mejilla derecha con el abanico |
Sí |
| Tocando
la mejilla izquierda con el abanico |
No |
| Entregando
un abanico cerrado |
¿Me
quieres? |
| Cubriendo
la cara con un abanico medio abierto |
Ten
cuidado |
| Girando
el abanico con la mano izquierda |
Nos
están mirando |
| Girando
el abanico con la mano derecha |
Quiero a otra persona |
| Abriendo
y cerrando el abanico y, a continuación, dirigiéndolo
hacia un sitio |
Espérame
ahí, enseguida me reuniré contigo |
| Abriendo
y cerrando el abanico varias veces |
Me
has tratado muy mal |
| Bajando
el abanico |
Sólo
somos amigos |
| Abanicándose
lentamente |
Soy
una mujer casada |
| Abanicándose
rápidamente |
Estoy
comprometida |
| Abriendo
el abanico a la mitad |
Espérame |
| Tocando
el ojo derecho con el abanico |
Quiero
verte |
| Cerrando
lentamente un abanico totalmente abierto |
Me casaré contigo |
| Abriendo
un abanico enseñando un número determinado
de varillas |
Como
respuesta a la pregunta: "¿ A qué
hora?" |
| Contando
las varillas |
Quiero hablar contigo |
| Un
abanico medio abierto tocando los labios |
Bésame |
| Un
abanico cerrado tocando los labios |
Por
favor, no descubras mi secreto |
| Quitando
el pelo de la frente con la base del abanico o tocando
la sien con el abanico |
No
me olvides. Pienso en tí |
| Moviendo
el abanico cerca de la frente |
Has
cambiado |
| Tocando
el corazón con el abanico |
Suspiro por tí |
| Dejando
caer el abanico |
Soy
tuya |
| Golpeando
la mano izquierda suavemente con el abanico |
Quiéreme |
| Tocando
palma de la mano con el abanico |
Estoy
dudando si nuestra relación es conveniente |
| Apareciendo
en el balcón con el abanico en la mano |
Hoy
voy a salir |
| Dejando
el abanico en el alféizar |
Hoy
no voy a salir |
| Llevando
un abanico abierto en la mano derecha |
Eres demasiado apasionado |
| Llevando
un abanico abierto en la mano izquierda |
Sentémonos
a hablar |
| Examinando
el motivo pintado en el abanico |
Me
siento atraída por ti |
| Agitando
un abanico cerrado |
No
tienes cuidado |
| Cambiando
el abanico de mano |
Estás
mirando a otra |
| Tocando
la nariz con el abanico |
Sospecho
que algo va mal |
| Cerrando
el abanico de golpe |
Estoy
celosa |
| Teniendo
un abanico abierto cogido con las dos manos |
Olvídame |
| Entregando
un abanico a la madre o acompañante |
Todo
ha terminado entre nosotros |
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